El duelo entre Inglaterra y Noruega por los cuartos de final de la Copa del Mundo trae a la memoria una de las historias más llamativas que rodeó a Bolívar en el último tiempo. Mucho antes de que el Inter Miami se convirtiera en una realidad, la estrecha relación entre Marcelo Claure y David Beckham hizo que el nombre del astro inglés se instalara inesperadamente en el entorno de la Academia, al punto de alimentar la ilusión de verlo disputar la Copa Libertadores de 2014.
Todo comenzó en 2013, cuando Claure publicó una fotografía junto a Beckham, quien posó con la camiseta celeste de Bolívar. La imagen dio la vuelta al mundo y despertó una ola de especulaciones entre los hinchas académicos. Detrás de aquella postal existía una relación de amistad y negocios cada vez más sólida, ya que ambos trabajaban en el proyecto que años más tarde daría origen al Inter Miami de la Major League Soccer.
La histórica campaña de Bolívar en la Copa Libertadores de 2014 terminó de potenciar aquella posibilidad. Mientras la Academia avanzaba hasta las semifinales del torneo continental, el nombre de Beckham comenzó a aparecer como una opción extraordinaria para reforzar al equipo en una eventual final. La cercanía entre el inglés y Claure mantuvo viva esa ilusión durante varias semanas, convirtiendo un escenario que parecía imposible en uno de los temas más comentados del fútbol sudamericano.
La presencia de Miguel Ángel Portugal en el entorno de Bolívar también representaba un factor favorable. El entrenador español, que había dirigido a la Academia poco tiempo antes de aquella Libertadores y había formado parte de la estructura técnica del Real Madrid durante la etapa de los “Galácticos”, conocía de primera mano a Beckham. Esa relación previa alimentó la percepción de que existía un puente deportivo capaz de acercar aún más al exvolante inglés al club paceño, aunque la operación nunca llegó a concretarse.
El impacto de la posible llegada de Beckham trascendió las fronteras bolivianas. Durante el Mundial de Brasil 2014, Marcelo Claure y el exfutbolista inglés coincidieron en una cena con Marcelo Tinelli, entonces vicepresidente de San Lorenzo. En medio del ambiente distendido, el dirigente argentino bromeó con la posibilidad de ver a Beckham vestido de celeste y le pidió que jugara “cinco minutos para Bolívar”, siempre que el conjunto azulgrana avanzara a la final. La escena reflejó hasta qué punto aquella historia seguía instalada en el ambiente futbolístico pocas semanas antes de la serie semifinal de la Copa Libertadores.
La eliminación de Bolívar frente a San Lorenzo terminó apagando definitivamente un sueño que había captado la atención de medios de todo el continente. Sin embargo, la relación entre Claure y Beckham continuó fortaleciéndose en Estados Unidos, donde ambos consolidaron el proyecto que desembocó en la creación del Inter Miami, una de las franquicias más importantes de la MLS.
Hablar de David Beckham es hacerlo de uno de los futbolistas más influyentes de la historia de Inglaterra. Surgido en el Manchester United, fue una pieza clave del equipo que conquistó la histórica Triple Corona en 1999 antes de continuar su carrera en el Real Madrid, LA Galaxy, AC Milan y Paris Saint-Germain, club en el que puso punto final a su trayectoria profesional. Con la selección inglesa disputó tres Copas del Mundo (1998, 2002 y 2006), superó el centenar de partidos internacionales y fue durante varios años el capitán del combinado de los “Tres Leones”, convirtiéndose en uno de los grandes referentes del fútbol británico dentro y fuera de las canchas.
Este sábado, mientras Inglaterra busca un lugar entre los cuatro mejores del Mundial frente a Noruega, el recuerdo de Beckham vuelve a tomar fuerza entre los hinchas de Bolívar. Aunque nunca llegó a vestir oficialmente la camiseta celeste, su nombre quedó ligado para siempre a una de las historias más sorprendentes que rodearon a la Academia y que, por un momento, hizo creer que una de las mayores leyendas del fútbol europeo podía jugar en el estadio Hernando Siles.

