Bolívar no solo ha sido protagonista de la historia del fútbol boliviano por sus títulos y conquistas internacionales. A lo largo de más de un siglo de vida institucional, la Academia también se convirtió en punto de encuentro de futbolistas y entrenadores que alcanzaron el escenario más importante del deporte rey: la Copa del Mundo. Desde los pioneros que representaron a Bolivia en Uruguay 1930 hasta figuras de distintas nacionalidades que llegaron a vestir la camiseta celeste tras disputar un Mundial, el club paceño construyó un vínculo único con la máxima cita del fútbol mundial. Esta serie recorre las historias de esos mundialistas que dejaron su huella en Bolívar y contribuyeron a engrandecer la leyenda del club más laureado del país.
La relación entre Bolívar y la Selección Boliviana en los Mundiales está marcada por nombres que dejaron una huella imborrable en ambas camisetas. En Uruguay 1930, los pioneros René Fernández, José Bustamante, Mario Alborta, Juan Jorge Argote, Segundo Durandal y Diógenes Lara integraron la primera generación de mundialistas vinculados a la Academia. Veinte años después, en Brasil 1950, Alberto Acha, Benigno Gutiérrez, Mario Mena y el legendario Víctor Agustín Ugarte mantuvieron la presencia celeste en la máxima cita del fútbol, reafirmando el protagonismo de Bolívar en la historia de la selección nacional.
La conexión alcanzó su máxima expresión en Estados Unidos 1994. Marcelo Torrico, Darío Rojas, Mauricio Ramos, William Ramallo, Erwin Sánchez, Marco Etcheverry, Julio Baldivieso, Milton Melgar, Vladimir Soria, Luis Cristaldo, Ramiro Castillo, Marco Sandy, Miguel Ángel Rimba, Carlos Borja y Carlos Trucco formaron parte de la generación que devolvió a Bolivia a una Copa del Mundo después de 44 años. Más del 70% de los integrantes de aquella histórica selección pasaron por Bolívar en algún momento de sus carreras, consolidando a la Academia como la principal fuente de talento para el combinado nacional y como la base futbolística de una de las mayores gestas del deporte boliviano.
La historia mundialista de Bolívar no se limita a los futbolistas bolivianos. A lo largo de las décadas, la Academia también contó con jugadores de distintas nacionalidades que llegaron a Tembladerani después de haber disputado una Copa del Mundo o que ya tenían una trayectoria consolidada con sus selecciones nacionales. Entre ellos destaca el argentino Luis Galván, campeón del mundo con Argentina en el Mundial de 1978. Considerado uno de los mejores defensores de la historia de su país, el zaguero llegó a Bolívar en la recta final de su carrera, aportando experiencia y liderazgo a un plantel que sumó a sus filas a uno de los integrantes de la selección dirigida por César Luis Menotti que conquistó la primera estrella mundial para la Albiceleste.
Brasil también tuvo representación mundialista en la Academia a través de Márcio Santos, defensor central que integró la selección campeona del mundo en Estados Unidos 1994. Dueño de una destacada trayectoria en clubes como Bordeaux, Fiorentina y Palmeiras, el zaguero brasileño vistió la camiseta celeste en 2004, convirtiéndose en uno de los pocos campeones mundiales que defendieron los colores de Bolívar. Su llegada representó un importante golpe de jerarquía para el fútbol boliviano de la época.
Desde Paraguay, Bolívar contó con Jorge Battaglia, portero que formó parte de la selección guaraní en el Mundial de México 1986. Reconocido por su fortaleza física y capacidad de liderazgo, Battaglia dejó una huella importante durante su paso por la Academia. Años más tarde, el club volvería a incorporar futbolistas paraguayos de renombre, aunque pocos con el antecedente de haber participado en una Copa del Mundo.
Uruguay también aportó un mundialista a la historia celeste con Javier Zeoli, arquero integrante de la selección charrúa en Italia 1990. Aunque no llegó a disputar minutos en aquella cita mundialista, formó parte de la delegación uruguaya y posteriormente defendió el arco de Bolívar, aportando experiencia internacional en competiciones locales y continentales.
La presencia ecuatoriana está representada por dos nombres de distintas generaciones. Carlos Tenorio, delantero que disputó los Mundiales de Corea – Japón 2002 y Alemania 2006, llegó a Bolívar como una de las figuras más reconocidas del fútbol de su país. El atacante aportó goles y experiencia internacional en una etapa en la que la Academia buscaba protagonismo tanto en el ámbito nacional como en la Copa Libertadores. Más recientemente, Xavier Arreaga, defensor central ecuatoriano que participó en el Mundial de Catar 2022, se sumó al club llevando consigo el prestigio de haber competido en la máxima cita del fútbol mundial.
Perú también dejó su marca en esta historia mediante Eusebio Acasuzo y Jorge Olaechea, integrantes de la selección peruana que disputó el Mundial de España 1982. Acasuzo, arquero de amplia trayectoria internacional, defendió la portería celeste en los años ochenta, mientras que Olaechea aportó calidad y experiencia en el mediocampo. Ambos formaron parte de una generación peruana recordada por devolver a su país a la élite mundialista.
Uno de los nombres más prestigiosos que pasaron por Bolívar es el del camerunés Thomas N’Kono, considerado uno de los mejores arqueros de todos los tiempos. Mundialista con Camerún en España 1982 y México 1986, fue una de las figuras que abrió las puertas del reconocimiento internacional para el fútbol africano. Su paso por Bolívar añadió un componente histórico único, al tratarse de una leyenda del continente africano y referente para generaciones posteriores de guardametas.
La lista se completa con el costarricense Leonel Moreira, arquero que integró la selección de Costa Rica en el Mundial de Rusia 2018. Aunque no tuvo participación en cancha durante el torneo, formó parte del plantel mundialista dirigido por Óscar Ramírez. Su llegada a Bolívar permitió que la Academia sumara otro nombre con experiencia en selecciones mundialistas, reafirmando una tradición que atraviesa distintas épocas y continentes. Junto a los mundialistas bolivianos, todos ellos contribuyen a que Bolívar pueda presumir una de las colecciones de figuras mundialistas más importantes en la historia del fútbol boliviano.
La huella mundialista de Bolívar también se escribió desde los banquillos. Néstor Clausen, campeón del mundo con Argentina en México 1986, dirigió a la Academia en 2010; mientras que Xabier Azkargorta, el arquitecto de la histórica clasificación de Bolivia a Estados Unidos 1994, comandó al equipo entre 2014 y 2015, conquistando un bicampeonato nacional y llevando al club hasta las semifinales de la Copa Libertadores.
Otro nombre ilustre que forma parte de esta historia es Djalma Santos, considerado uno de los mejores laterales derechos de todos los tiempos. El brasileño disputó cuatro Copas del Mundo (1954, 1958, 1962 y 1966) y fue campeón con Brasil en Suecia 1958 y en Chile 1962. Tras una carrera legendaria, dirigió a Bolívar en la década de los ochenta, sumando a la Academia la experiencia y el prestigio de una auténtica leyenda del fútbol mundial.
La lista se completa con José Omar Pastoriza, integrante de la selección argentina que participó en el Mundial de Inglaterra 1966 y entrenador celeste en la temporada 1993-1994, además de Gustavo Quinteros, mundialista con Bolivia en Estados Unidos 1994 y director técnico de Bolívar en 2009. Sus nombres se suman a una extensa nómina de futbolistas y entrenadores que vivieron la experiencia de una Copa del Mundo y que, en algún momento de sus carreras, dejaron su huella en la historia de la Academia.
Con campeones del mundo, mundialistas de distintos continentes y técnicos que protagonizaron gestas inolvidables, Bolívar reafirma su condición de uno de los clubes con mayor tradición e influencia en el fútbol boliviano. Una historia construida por figuras que llevaron su talento hasta el escenario más grande del planeta y que también escribieron capítulos importantes vistiendo o dirigiendo al celeste paceño.

