Bolívar Sub-20 se despidió de la Copa Libertadores de la categoría con una victoria significativa ante Estudiantes de Mérida, en un resultado que trasciende los tres puntos y queda marcado como un hito para el fútbol juvenil nacional.
El equipo celeste llegó a este último partido tras dos derrotas previas en el torneo, pero mostró carácter y convicción para cambiar la historia en Quito, sede del campeonato.
Más allá de la eliminación, el triunfo tiene un valor especial: rompe una espera de 15 años sin victorias bolivianas en la Libertadores Sub-20, convirtiéndose apenas en la segunda alegría nacional desde la creación del torneo en 2011.
La Academia no logró avanzar de fase, pero dejó una señal clara de crecimiento en sus divisiones formativas, compitiendo ante rivales de alto nivel y demostrando que el futuro también se construye en celeste.

