Bolívar inició este lunes, en horas muy tempranas, su travesía rumbo a Venezuela, donde afrontará un compromiso determinante frente a Deportivo La Guaira por la Copa Libertadores este miércoles desde las 18:00 horas. Con escala en Bogotá y llegada prevista para la mañana, el equipo de Vladimir Soria, que no viajó en chárter, pone en marcha una logística milimétricamente planificada, consciente de que cada detalle puede incidir en el rendimiento.
Una vez en suelo venezolano, el plantel trabajará en los predios del Club Caracas, sobre cancha sintética, buscando adaptarse a las condiciones que presentará el partido. No es un dato menor: en este tipo de encuentros, la rápida adecuación al entorno puede marcar diferencias.
El duelo ante La Guaira aparece como un punto de inflexión. Bolívar necesita sumar fuera de casa para mantenerse firme en la pelea por la clasificación a los octavos de final, en un grupo donde la tabla se aprieta y los márgenes son cada vez más estrechos. La igualdad en La Paz dejó la serie abierta, pero también elevó la exigencia para este segundo cruce.
Más allá del partido, el calendario no da respiro. Tras el encuentro, la delegación retornará el jueves en la madrugada a Bolivia, con la mirada puesta casi de inmediato en el torneo local. Blooming será el siguiente escollo en Santa Cruz, antes de una seguidilla que incluye viaje a Cochabamba para enfrentar a FC Universitario y, posteriormente, otro reto internacional de alto voltaje: la visita a Fluminense.
Entre vuelos, entrenamientos y partidos sin pausa, Bolívar transita una de las etapas más intensas de su temporada. En ese contexto, el choque ante La Guaira no solo representa tres puntos en disputa, sino una oportunidad clave para sostener viva la ambición continental.

