El triunfo de Bolívar ante Fluminense no solo significó un paso adelante en la Copa Libertadores, sino también un respaldo al trabajo de Vladimir Soria, quien asumió de manera interina en un momento complejo para el club tras la salida del anterior cuerpo técnico.
El histórico hombre de la casa, con una larga trayectoria vinculada a la institución, volvió a tomar el mando en una situación adversa y logró una respuesta inmediata del plantel.
“Sumar una victoria nos da ánimos para salir adelante y seguir peleando por la clasificación”, afirmó Soria, destacando el valor emocional del resultado en un grupo que necesitaba reencontrarse con el triunfo.
El entrenador reconoció que el equipo atravesaba un momento delicado y que el primer paso fue trabajar desde lo anímico. “Hablé con mis jugadores, estábamos en un momento difícil, tenemos un plantel con jugadores de experiencia”, explicó.
En esa línea, Soria hizo énfasis en el aspecto psicológico como clave en la levantada celeste. “Trabajé en la confianza de mis jugadores, es así que pueden rendir mucho más”, sostuvo, en relación al cambio de actitud que se vio reflejado en el rendimiento ante el conjunto brasileño.
Pese al resultado positivo, el técnico dejó claro que su rol dentro del club es temporal. “Yo soy un entrenador interino hasta que el club contrate un nuevo entrenador. Mientras esté aquí pondré todo de mi parte para sacar al equipo adelante”, señaló, reafirmando su compromiso con la institución.
Además, también dejó una señal pensando en el futuro del plantel, abriendo la puerta a las nuevas generaciones. “Todos los jugadores jóvenes van a tener la oportunidad mientras yo esté en el cargo”, aseguró.
Con experiencia en este tipo de contextos y un fuerte vínculo con la institución celeste, Vladimir Soria vuelve a ser una pieza clave en un momento de transición, liderando a un equipo que busca reencontrar su mejor versión y sostener su camino en la competencia internacional.

