Bolivia vio desvanecerse su ilusión de volver a una Copa del Mundo tras caer 2-1 frente a Irak en el repechaje intercontinental, en un partido que quedará marcado por la sensación de oportunidad perdida.
El equipo nacional comenzó el encuentro en desventaja tras un gol temprano del rival, pero logró reaccionar con el empate de Moisés Paniagua, devolviendo la esperanza a un país que soñaba con romper más de tres décadas de ausencia mundialista.
Sin embargo, en el segundo tiempo llegó el golpe definitivo. Irak volvió a ponerse en ventaja y, pese al dominio y la insistencia boliviana en los minutos finales, el empate nunca llegó.
La Verde lo intentó hasta el final, generó más ocasiones y empujó con orgullo, pero la falta de efectividad terminó pesando en el momento más importante.
El pitazo final dejó más que una derrota. Bolivia estuvo a un solo paso de hacer historia, de volver a un Mundial después de 1994, pero el sueño se quedó en el camino.
Hoy queda el dolor, pero también la certeza de que hubo entrega y una generación que volvió a ilusionar a todo un país.

